Creme brulée:
- 400 g de azucar
- 4un. yemas de huevo
- 1un. huevo entero
- 535 ml de crema de leche
- 250 g de carne picada
- 1 cucharada de vainilla
Precalentar el horno a 180° C y recubrir 6 moldecitos para cupcakes o cualquier otro molde de 150 gramos puestos en una cacerola grande y que los lados de la misma sean más altos que los moldes. Calentar la crema a fuego medio bajo con las semillas de la vainilla sacadas de la vaina. Si se utiliza pasta de vainilla, batir con la crema y al calor. Luego, calentar la crema durante 5 minutos, observando que no se desborde. Batir en otro bol las yemas de huevo, el huevo y el azúcar. Batir en la crema caliente, de a poco, hasta que todo haya sido añadido. Pasar por un colador y, a continuación, la verter en los moldes. Si salen pequeñas burbujas en la superficie de la crema, utilizar la esquina de una toalla de papel para quitarlas, si no se quitan, impedirán que la crema brûlée se queme fácilmente y de manera uniforme. Verter agua hirviendo con cuidado alrededor de los platos con la crema brûlée, de modo que el agua llegue justo hasta un poco más de la mitad de los platos y con cuidado llevamos esto al horno. Llevar a hornear las natillas unos 30 minutos hasta que estén firmes en los bordes, pero que no hayan terminado de cuajar por completo. Dejar enfriar las natillas durante 10 minutos en el baño de agua. Retirar utilizando un paño o guante de cocina para enfriar completamente sobre una rejilla. Enfriar las natillas al menos 3 horas antes de servir.
¡El origen del brownie es una genial equivocación!
En 1897 un cocinero olvidó añadir levadura a una torta o bizcocho de chocolate, dando como resultado un bizcocho sin mucha altura, como actualmente lo conocemos, que se le dio el nombre de Brownie (marrón) y/o Brownies (marroncitos).
Ahora te pregunto: ¿Esta historia no te dio animos de preparar el tuyo? ¡Animate, son muy faciles!
Derretimos el chocolate troceado y la mantequilla a baño maría. Debemos ir removiendo en todo momento hasta conseguir una crema homogénea. Para hacer el baño maría, pondríamos una olla al fuego con agua y encima otra olla de forma que no toque el fondo. Si no podemos hacer un baño maría en casa, podemos derretir el chocolate con la mantequilla en el microondas. Calentaríamos el chocolate con la mantequilla durante 2 minutos, retiraríamos, y removeríamos. Repetiríamos la operación varias veces hasta conseguir una mezcla lisa y brillante. Dejaremos que la mezcla de chocolate y mantequilla se temple para continuar el proceso de preparación del brownie de chocolate. Reservamos. En un cuenco batimos los dos huevos con el azúcar, la esencia de vainilla y el punto de sal. Cuando tengamos una crema espumosa la añadimos al chocolate que tenemos reservado y templado. Iremos añadiendo los huevos poco a poco, integrándolos con el chocolate con la ayuda de unas varillas. Incorporamos el cacao sin azúcar y la harina. Mezclamos con las varillas para integrar estos sólidos en la mezcla.
Engrasamos un molde de unos 20 x 20 cm y lo forramos con papel de horno. Vertemos la mezcla del brownie y golpeamos ligeramente para regular la superficie. Precalentamos el horno a 170º C con calor por arriba y por abajo, sin la opción de ventilador. Horneamos el brownie durante 40 minutos. Cuando lleve ya 20 minutos en el horno tapamos con un poco de papel de aluminio para que no se queme la superficie y la costra quede perfecta y crujiente. Recuerda que el brownie no debe quedar crudo ni muy seco, tiene que tener un equilibrio. Por lo que debe hornearse en su justa medida. Es importante conocer nuestro horno. Recomiendo pincharlo casi al final con un cuchillo y que salga con un poco de miga pegada. Esto no significa que esté crudo, ya que al sacarlo es tal el calor que mantiene dentro que seguirá cociendo. Lo dejamos enfriar en el molde unos 15 minutos, que baje su temperatura, sobre una rejilla. Cuando esté frío lo cortamos en varias porciones. Nuestros pedazos listos para comer y disfrutar de nuestro brownie preferido.